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El rincón de Sele |
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INDICE DE CONTENIDOSÍNDICE DE CONTENIDOS
Para facilitar la utilización de esta página pongo a vuestra disposición un índice cronológico de post o capítulos a los que podéis acceder haciendo clic sobre los mismos:
"El caimán, apenas a un metro de nuestra canoa, nos miraba inmóvil a través de sus rasgados ojos" (PN Tortuguero, Costa Rica, mayo de 2007)
NOVEDADES: Infórmate de mi aventura en Japón y Corea del Sur (Planificación, itinerarios, alojamiento, transportes, etc.) ; Crónica del viaje al Oeste de USA; Selección de fotos del viaje al Oeste de Estados Unidos PRÓXIMOS DESTINOS: 27 de junio-20 de julio: Japón y Corea (El viaje ya ha comenzado)
¿Coincidimos en Japón y/o Corea en las mismas fechas? ¿Quieres patrocinar algún viaje o anunciarte en esta página? Ponte en contacto conmigo mandándome un correo electrónico Próximo destino: Japon y CoreaCOMENZÓ LA AVENTURA
JAPÓN Y COREA
![]() Parecía que 2008 no podía dar más de sí después del viaje hollywoodiense al Oeste de los Estados Unidos. Demasiado grande, demasiado bueno... Pero aún me restan 3 semanas de vacaciones que comenzarán la tarde del día 27 de junio para no volver al tajo hasta el lunes 21 de julio. Con este tiempo y mis ganas de marcharme bien lejos, sopesé mil posibilidades en los cinco continentes. Es una decisión que parece fácil pero no lo es en absoluto. Unas veces parecía que la India, otras que Perú o México, incluso Thailandia o Vietnam entraron en todas las quinielas. En realidad mi corazón me pedía y me sigue pidiendo regresar a Asia, a alguno de esos mundos que tanto difieren en cuerpo y en alma a nuestra rutina occidental. Fue entonces el turno de mirar vuelos y decidir... ¡todos superaban los mil euros para esas fechas!. Quizás lo había mirado demasiado tarde. Hasta que reparé en un trayecto Madrid-París-Nagoya (Japón) más económico de lo que cabía esperar. ¿Y si pongo la ida a Nagoya y vuelvo por... Seúl, en Corea del Sur?. ¡Bingo! Kayak.es, mi buscador de vuelos favorito, me había puesto sobre la mesa el plan para este verano: JAPÓN Y COREA DEL SUR.
Me hice con los billetes y, a pesar de que había leído bastante en torno al País del Sol Naciente (sobre Corea apenas sabía nada, lo reconozco), tuve que acumular documentación suficiente para planificar itinerarios, estancias y visitas. De Japón hay muchísima información publicada tanto en papel como en la red, pero en lo que a Corea del Sur se refiere, el volumen de datos para el viajero (que no sean de su eterna guerra con la vecina del norte) es sorprendentemente escaso. Aún así parece ser suficiente para poder llevar a cabo lo se suele conocer como pre-viaje, que para muchos es una de las fases más bonitas de la aventura. Empaparse de historias y experiencias ajenas, de la cultura y tradición de los países, conocer cómo moverse por allí, dónde dormir a bajo coste y escoger entre destinos imperdonables dejando cosas fascinantes para otra ocasión, es una labor que te sumerge a tu viaje mucho antes de que tu avión despegue.
Y esa fase ha terminado para dar paso a la parte práctica. He procurado juntar buena documentación y perfilar un itinerario lo más interesante posible para poder aprovechar al máximo esas tres semanas sin gastar más de la cuenta. Uno de los lemas más importantes del Viajero Independiente es lograr el máximo con el mínimo coste. Y eso hay que trabajárselo.
Respecto al planning previsto, después de mucho pensar y mucho leer lo he dejado casi niquelado. Siempre contando con posibles variaciones tanto antes de partir como en ruta, he tratado de elaborar un recorrido bastante completo seleccionando lo que a mi criterio es lo más idóneo para una primera vez en ambos países. A grandes rasgos será el siguiente:
Ya digo que esto es algo aproximado, que puede sufrir variaciones según se de el viaje, que siempre depende de mil y un aspectos que se salen de cualquier control. Aún así, y más yendo en solitario, siempre es conveniente tener las cosas bastante claras. Os comento lo que he dejado cerrado antes de marcharme:
No he contratado alojamiento alguno en Fukuoka, ya que voy a improvisar para buscar un Hotel Cápsula (es dificilísimo reservarlos fuera de Tokyo), que tengo que probar como sea. Tampoco tengo nada en Daegu, ya en Corea del Sur, del que aún tengo que rebuscar un poco más. Y de esas "gestiones" que estoy llevando a cabo desde hace semanas, aún no tengo noticias, por lo que sabré si puedo hacer "lo que deseo" estando en pleno viaje. Además en los días previos a mi partida he podido contactar con un japonés de Tokyo (miembro de la red Couchsurfing) y con un coreano de Seúl (perteneciente a Travbuddy, a mi gusto la mejor web para crear diarios viajeros) para quedar con ambos, conocer gente de los dos países y poder disfrutar de la noche de ambas capitales, que según las referencias, son alucinantes. No sé si al final veré a alguno de los dos, pero se hará lo que se pueda. Coincido en fechas y en lugares con una viajera que conozco del Foro Lonely Planet. Se llama Maria Teresa, y se va con su familia un par de semanas a Japón. Quien sabe si nos podemos encontrar en cualquier rincón perdido de Tokyo y tomarnos un sake a nuestra salud. Y otra cita señalada para este viaje será el cumpleaños de David, el creador de un excelente y exitoso blog de Japón (Flapy in Japan), con el que he quedado el sábado 5 de julio en la ciudad de Osaka para cenar y salir de fiesta con mucha más gente.
Después de velar armas, se puede decir que comienza una aventura a muchos miles de kilómetros, el lugar donde nace el Sol y que aglutina futuro y tradición, ensamblados de una forma extraordinaria. Dad por hecho que las mejores lineas de esta historia están por escribirse, y que os las haré llegar.
Me marcho solo, con una maleta repleta de sueños e ilusiones, y con un amplísimo hueco donde guardar esas experiencias únicas e insólitas que dan color a mi vida.
Me despido hasta la vuelta con la imagen de la Gran Ola de Kanagawa, con la que he querido para ilustrar este post. Una pintura que cuenta con casi doscientos años y que se puede considerar como la precursora del género manga, originario de Japón y que cuenta con muchos aficionados en todo el mundo. Es un dibujo que desde pequeño he visto en los libros y que realmente me encanta.
Nos vemos a la vuelta, disfrutad de vuestras vacaciones!!
Sayonara!!
José Miguel Redondo (Sele)
EL RINCÓN DE SELE Correo electrónico: josemiguel_80@hotmail.com
Actualizado el 27 de junio a las 13:00 horas
¿VAS A JAPÓN Y/O COREA EN LAS MISMAS FECHAS? ¿QUIERES SER PATROCINADOR DE ESTE VIAJE? ¿QUIERES ANUNCIARTE EN ESTA PAGINA? MÁNDAME UN E-MAIL PARA PONERTE EN CONTACTO CONMIGO Viaje a la Costa Oeste de USA
CRÓNICA DE UN VIAJE AL OESTE
DE ESTADOS UNIDOS
Mi primer Sueño Americano
He aquí un resumen de la aventura por tierras nortemericanas, añadiendo las mejores imágenes tomadas con mi cámara, que en este caso, creo que valen bastante la pena.
Así que, allá va, espero que os guste... ME TEMO QUE TENGO UN PLAN
Después de conseguir unos días en la empresa para poderlos juntar en la Semana en que el 1 y 2 de mayo son festivos en Madrid, empecé a buscar vuelos e internet y a sondear numerosas alternativas posibles para llevar a cabo un viaje de los buenos. En principio, la aventura estaba planteada para hacerla en solitario, y me atraían varias opciones, pero después de una charla con un buen amigo y de leer un artículo de revista viajera me incliné por la opción del Oeste de los Estados Unidos. Encontré un vuelo de precio más o menos asequible para Los Ángeles (con Lufthansa) y tomé la decisión de hacer mi primera visita a USA. Quería un viaje donde poder comprobar de primera mano "el sueño americano" y si los tópicos hollywoodienses eran ciertos o más bien una milonga. Fue entonces cuando llamé a mi amiguísima Rebeca, partícipe en sendas rutas a Dinamarca, una a Londres y otra a Cerdeña, existosas todas ellas, y le pregunté si se apuntaba un plan Roadtrip por la Costa Oeste. Fue el "Sí, quiero" más rápido y sencillo de la Historia. Los billetes fueron comprados esa misma tarde. La maquinaria se había puesto en marcha y faltaba algo menos de mes y medio para preparar algo gordo. ¿Y QUÉ HACEMOS? DISECCIONANDO RUTAS Y DÁNDOLE A LOS PREPARATIVOS
En 9 días efectivos que teníamos para estar en USA (ya que no queríamos contar con la ida, y la vuelta con las respectivas escalas en Frankfurt, Alemania), comenzando en la ciudad de Los Ángeles, las opciones eran infinitas. California es un Estado más grande que España, y cuenta con mil cosas que ver y hacer. Las Playas, ciudades inmensas como Los Ángeles, San Francisco o San Diego, Parques Naturales como el Yosemite, el Sequoia National Park, Redwood, volcanes y lagos como el Mono Lake, el Tahoe Lake, o vastos desiertos como el Mojave o el Death Valley, considerado como uno de los lugares más calientes del Planeta...y un sinfín de opciones en un lugar gobernado por Terminator, es decir, Mister Arnold Swarchzennegger. Pero también en Estados aledaños como Nevada y Arizona hay joyitas que a todo el mundo le apetece ver. Me estoy refieriendo a Las Vegas (Nevada) y al Gran Cañón (En Arizona está la parte más espectacular). Si a todo eso le sumamos que en dichos estados pasa la Madre de todas las carreteras, la Ruta 66, había que llevar a cabo una enorme selección de lugares y la confección de un plan factible. Excepto para ir a San Francisco, donde tomaríamos un vuelo de ida y vuelta, utilizaríamos coche de alquiler. No podíamos volvernos locos con pretender ver todo, porque además las distancias son engañosas y, aunque las carreteras son buenas, los límites de velocidad son bajos respecto a Europa y muy vigilados por la Policía de cada Estado. Aún así creo que hicimos un recorrido más que razonable para poder ver "un poco de aquí y de allá" y saciar nuestro apetito made in USA. El alza del euro y el bajón del dólar hacía de este un momento idóneo para ir a Estados Unidos. De esa forma un automóvil rentado para 9 días no llegó a los 200 euros, o ningún hotel (exceptuando los 2 de Las Vegas, donde quisimos ir a "los grandes") superó los 30 euros. La gasolina cuesta poco más de la mitad que en España, la comida (basura, como os podéis imaginar) es barata y salvo en casos concretos como el Gran Cañón, no hay que pagar para ver monumentos como en Europa. Razones por las cuales el viaje ha salido más económico de lo que mucha gente pueda pensar, y por las que también hemos aprovechado a realizar compras de cosas que en Eurapa son bastante caras (sobre todo la ropa). Para este viaje llevamos muchas cosas cerradas desde Madrid:
Aún así hubo un par de días (el tránsito entre Los Angeles y Las Vegas) en que nos íbamos a dejar llevar por la improvisación para introducirnos al Mojave Desert y al Death Valley, sin llevar alojamiento. Yo estaba como loco por hospedarme en un típico Motel de carretera, de esos aislados tan célebres en las películas de terror. ¿CÚAL FUE EL RECORRIDO QUE HICIMOS?
A continuación podéis ver el mapa con el itinerario ordenado alfabéticamente de la A a la K. Llegamos a estar en tres estados del Oeste norteamericano como son California, Nevada y Arizona. Tan sólo hubo un trayecto de ida y vuelta en avión, como fue el de Los Angeles a San Francisco. El resto lo hicimos el coche, una parte con un Ford Mustang y otra con un Toyota Solara descapotable.
Los Ángeles (A)-San Francisco (B)-Los Ángeles (C)-Shoshone (D, próximo a uno de los accesos al Death Valley)-Death Valley (E)-Las Vegas (F)-Gran Canyon National Park (G)-Sunset Crater Volcano (H)-Selingman (I, Ruta 66)-Kingman (J, Ruta 66)-Las Vegas (K)-Los Angeles International Airport (C). LEVES PINCELADAS DEL DÍA A DÍA
* VIERNES 25 DE ABRIL (NOCHECITA ALEMANA): A pesar de que nuestro vuelo salía el sábado por la mañana desde Frankfurt, nosotros nos adelantamos y nos fuimos allí la misma tarde del viernes para así disfrutar de la noche en la ciudad alemana. Conocedor de la metrópoli con uno de los mejores skyline de Europa, hice una night route a Rebeca para que viera los principales puntales del lugar. Un paseíto por el Römer y unos cubatas en una terracita con la Turn Tower como telón de fondo marcaron los primeros brindis a pocas horas de tomar el avión definitivo a Los Angeles. Escogimos un hotel (Hotel Elbe) muy próximo a la Estación Central de trenes, que está perfectamente comunicada con el Aeropuerto Internacional (duración 15 minutos, 3´60€). * SÁBADO 26 DE ABRIL (LOS VIGILANTES DE LA PLAYA): El día "D" ya estaba aquí. A las 10:00 de la mañana un enorme avión de Lufthansa tomó aire para dejarnos 11 horas después en Los Angeles. Con la diferencia horaria que había con el Pacífico norteamericano (-9 horas), llegamos pasado el mediodía. Para nuestras mentes, era de noche, pero aún quedaba todo el día por delante para disfrutar de una ciudad que no tiene parangón. Al final, entre los exagerados controles aeropuertarios (te toman fotos, huellas dactilares, preguntan, les tienes que rellenar un papel donde les debes solventar la cuestión de si eres un terrorista y si vas a atentar contra su país...), la recogida de nuestro MUSTANG y nuestro breve paso por el Hotel, perdimos algo de tiempo, pero no el suficiente para tener una primera toma de contacto con la urbe angelina, la más poblada de California y la segunda de Estados Unidos (sumando todos sus condados se puede decir que hay más de 17 millones de personas). Agarramos el precioso Mustang azul y nos dirigimos a Venice Beach, kilométrica playa que tantas veces hemos visto en series y películas. La historia se desarrolla en paralelos, me explico: el agua del mar con bronceados surfistas buscando las olas, la arena con chicos y chicas tomando el sol o jugando al voley, un primer paseo alfaltado reservado para patinadores y ciclistas, y un segundo paseo para caminar tranquilamente mezclándose con la tribu angelina compuesta de distintas razas y nacionalidades (negros raperos talla XXL, pelos afro por doquier, hispanos, gringos clásicos, etc..). Es un lugar idóneo para que los musculitos y las aspirantes a modelo exhiban sus encantos ante un público afectado por el abuso de la comida basura y el sedentarismo. Cochazos descapotables o deportivos buscan poder aparcar en un lugar en el que hacerlo gratuitamente es imposible. No fue difícil ver un Lamborghini Diablo esperar su turno para entrar a uno de los muchos Parkings que hay en la Playa. Los Micht Buchanan y las Pamela Anderson de la actualidad, ataviados con estrechos bañadores rojos, vigilaban a los bañistas desde sus muchos torreones de madera donde ondea la omnipresente bandera americana. Y en el paseo peatonal, por donde anduvimos nosotros, numerosas tiendas y bares llenos hasta los topes, y sobre todo, música, mucha música de todos los estilos habidos y por haber. Cada uno mostraba sus gustos visibles en el grupo que escuchaba, en la ropa más cool y en los gestos más underground. Un primer acercamiento que nos recordaba a cada segundo una frase "Ey tío, que estamos en California!!". Si en Venice Beach asistimos a una marea humana llena de mezclas, en Santa Mónica y Malibú nos topamos con el glamour de uno de los rincones residenciales preferidos por las Celebrities hollywoodienses, que al otro lado de la Pacific Coast Highway y mirando al mar, tienen sus mansiones. Mel Gibson, Danny deVito, Richard Gere, Cher, Tom Hanks, Whoopi Goldberg son algunas de las muchas estrellas que gozan de los rosados atardeceres de las míticas Playas de Malibú. Dos slogans visibles en carteles y matrículas definen a la perfección este lugar: "Donde las montañas encuentran el mar" o "27 millas de belleza escénica".. Nosotros no podíamos decirlo mejor cuando vimos caer el sol sobre las quietas aguas del Pacífico, a más de 9000 kilómetros de nuestra casa.
* DOMINGO 27 DE ABRIL (HOLLYWOOD, BEVERLY HILLS, BEL AIR...¡ALLÁ VAMOS!): Los Ángeles lleva décadas siendo "La Meca del Cine", gracias a Hollywood, su distrito más mundialmente conocido. ¿Quién no ha visto por televisión el cartel compuesto por letras gigantes H-O-L-L-Y-W-O-O-D? Hoy día es el símbolo del lugar escogido para el desarrollo de la Industria del Cine que más produce (y a nivel más global) del mundo. Corona el Monte Cahuenga, visible si la polución no lo impide, y vigila cauteloso los frenéticos bulevares (Hollywood Blvd. y Sunset Blvd.) donde han puesto sus pies (y sus manos) aquellos ídolos del celuloide que todos conocemos. Tomando con el coche las rectilíneas e infinitas calles y las concuriridas Freeways (autopistas de la City) llegamos a tan célebre distrito, que a primera vista se nos antojó un tanto desangelado. Dejamos el Mustang en un miniparking de Vine Street y subieron raudas dos limusinas con alguna de las Mansiones más exclusivas como destino. Sin duda, ya habíamos llegado. Es en la propia Vine Street, donde se puede decir que comienza el Walk of Fame (Paseo de la Fama) donde más de 2000 estrellas grabadas en las aceras tienen los nombres de los más queridos en Cine, Televisión, Música y Radio del mundo mundial. Desde aquí y a lo largo de gran parte de Hollywood Boulevard seguimos las estelas (aprobadas por la Cámara de Comercio) fijándonos en quién o quiénes merecían tal honor por su "contribución a la industria del entretenimiento". En el primer tramo (Vine Street) y a lo largo de practicamente 1 km sorprende la dejadez de las calles y cómo cualquiera pisotea sin pudor las estrellas. Las aceras, incluso, están sucias y escasea el glamour previsible en estos lares. Para evitar el inevitable desengaño y meterse más en vereda, conviene acercarse a los aledaños del Kodak Theatre (donde se entregan los Oscars de la Academia) y del Teatro Chino (fabuloso edificio oriental donde se producen los grandes estrenos) para toparse con las aceras limpias, paredes relucientes, tiendas de relumbrón y una parafernalia turística bastante notoria. Es aquí donde aparecen los personajes disfrazados Jack Sparrow, del Zorro o de Marilyn con unos kilos de más, con los que todo el mundo quiere hacerse una foto. Ya sólo con los japoneses, que se fotografían hasta los pies, hacen su agosto durante cada día del año. En los suelos del teatro chino están inmortalizadas en cemento las huellas de pies y manos de algunas de las celebrities que ya aparecen en las estrellas del Paseo de la Fama. Es posible poner tu mano junto a la de Bruce Willys o Jack Nicholson, si es que la maraña turística no lo impide. En el Kodak Theatre, un complejo que incluye un pijo-centro comercial, hay una serie de plataformas desde donde se pueden captar las mejores instantáneas del cartel de Hollywood. Vimos decenas de personas y agencias ofreciendo tours en minivans o incluso en autobús (un poco caros) que recorren algunas de las casas de los más famosos del entorno hollywoodiense. Incluso dan la posibilidad de acudir a las partes más tétricas donde las estrellas se han suicidado o han muerto en extrañas circunstancias. Los asesinatos del malísimo Charles Manson son revividos de nuevo así como el lugar exacto donde un jovencísimo River Phoenix cayó fulminado por una sobredosis que acabó con su vida en 1993. Nosotros no quisimos dar uso de esos servicios ya que llevábamos un taco de hojas con los nombres y las direcciones de las celebrities, que se reparten por Beverly Hills, Bel Air o Malibú. En esta última estuvimos la tarde anterior, por lo que fue el momento de bajar Sunset Boulevard e introducirnos a los barrios más sumamente pijos que he visto nunca. Beverly Hills, además de Mansiones y hoteles de lujo, tiene a Rodeo Drive como su corazón más auténtico. Es ahí donde pudimos caminar orgullosos por las tiendas y boutiques donde Pretty Woman hacía uso de los fajos de Richard Gere. Las calles pulcras, con automóviles deportivos y limusinas aparcados como si nada, y un sinfín de mujeres operadas y ataviadas con vestidos de diseño que se esparcen de una en una o de dos en dos como máximo para hacer shopping en establecimientos enormes y caros. En las farolas hay colgadas cestas de flores frescas que aportan la exclusividad y el glamour que no encontramos en Hollywood.
Las curvadas, altas y finas palmeras emergen de las urbanizaciones más puramente "posh". Aunque nunca tanto como Bel Air, donde no vimos ni al Príncipe ni al Tío Phil, pero sí un laberinto de Mansiones de las de verdad. No chalés molones con su jardincito y su garaje. En Bel Air tú vas con tu coche pasando por las casas más grandes que puedas ver en tu vida, donde los arbustos y los árboles apenas dejan ver lo que hay en su interior. En estos megapalacios de millones de dólares habita la mayoría del espectro hollywoodiense. Nos detuvimos en la puerta de la casa de una tal Elisabeth Taylor...casi nada. Y acababamos haciendo lo imposible por localizar la Mansión Playboy (un sueño que no logramos) o las viviendas de muchos personajes que admiramos desde pequeños. Son pequeñas grandes misiones, que difícilmente se logran sin ayuda, por muchos papeles que se lleven. Allí las calles pueden tener 20 kilómetros (sin exagerar) y puedes estar horas para localizar una casa determinada. Con el asfixiante calor angelino, y después de comer, no vimos mejor momento (que en realidad era el peor) para acudir al Distrito Financiero de L.A., el único que dispone de larguísimos rascacielos acristalados. El Downtown acoge numerosas firmas internacionales que se baten el cobre en decorados despachos a 200 metros de altura. Aquí destaca la US Bank Tower, que se define como el edificio más alto de la Costa Oeste estadounidense, la Biblioteca municipal (de corte clásico y ¡funcionando a pleno rendimiento en domingo!) o el Walt Disney Concert Hall, con un diseño muy Guggenheim. Museos como el MOCA (Arte Contemporáneo) o Edificios Civiles como el del Ayuntamiento, son también dignos de visitar, siempre que se vaya con tiempo.
Pero uno de los sitios de aquí que más me gustó fue el Pabellón de los Lakers (Staples Center) donde una figura de Magic Johnson da paso a carteles de míticos del baloncesto, donde desde hace meses se está colando nuestro Pau Gasol. ¡Grande! Quisimos asistir de nuevo al cierre de telón mágico de Venice Beach, donde al ritmo de djembés y de rap callejero, vimos fundirse las espigadas palmeras en una multitudinaria tarde de domingo donde abolutamente nadie quiso quedarse en casa. * LUNES Y MARTES 28 Y 29 DE ABRIL (DESPIERTA SAN FRANCISCO): Dos días en San Francisco se quedan cortos para disfrutar de su ritmo intenso pero a su vez más pausado que su vecina del este, Nueva York. Fue difícil decidir por dónde empezar porque la lista era bien larga. En la fresca pero soleada mañana del lunes nos dedicamos a la zona conocida como Fisherman´s Wharf, algo así como el Puerto donde se vende pescado frito en puestos de madera, y se venden excursiones en barco tanto a la Isla de Alcatraz como al Golden Gate. En un ambiente marinero y colorido, el célebre muelle 39 (Pier 39) congrega abarrotadas tiendas y restaurantes donde hay algo más además de comida basura. Los reyes del muelle son los Leones Marinos, que desconocedores del silencio, se enfrentan amistosamente y divierten a todos los asistentes. No es difícil verlos nadar por las aguas de la Bahía, por lo que no ejercen tan sólo de atracción turística. Por la tarde enganchamos uno de los míticos tranvías de la Línea F que se adentran en la city hasta la Powell Station, que puede considerarse el núcleo central de la diagonal y ancha Market Stret, y la mejor parada para ir a Union Square, a Chinatown y al Distrito Financiero. Los tranvías son realmente antiguos, y tomarlos es relativamente barato (1´5 $), exceptuando los que suben y bajan Hyde Street, cuyo coste asciende a 5$, pero hacen el recorrido más alucinante de la ciudad por las empinadísimas y onduladas cuestas tan típicas de Frisco (así se refieren los gringos a su ciudad). En Union Square, distinguible por una columna conmemorativa de su victoriosa guerra contra los españoles (lo que nosotros llamamos el Desastre de 1898), se ubican edificios clásicos Grandes Almacenes, donde destaca Macy´s (El Corte Ingles estadounidense) y un "especial" dedicado a la marca vaquera Levi´s, donde no pude resistirme a comprarme 3 pantalones a 1/3 de lo que me hubieran costado en España. Fue un adelanto a la tarde de compras del día siguiente, donde casi nos nombran clientes VIP de Macy´s por adquirirles gran parte de su mercancía acogiéndonos al bajón del dólar. ¡Un momento perfecto para ir allá! Desde Union Square, subiendo por Stockton, se accede al Barrio Chino por la Chinatown Gate. A diferencia de otras ciudades del mundo, éste no es un barrio marginal ubicado en los bajos fondos de la urbe. Chinatown está muy cuidado y posee una suculenta mezcla oriental en viviendas típicas americanas. No tiene precio ver una escalera de incendios junto a un templo budista o una girnalda celebrando el Nuevo año chino. La música, los productos, la gente, los carteles, los restaurantes, las tiendas, las farolas...el olor. Es disfrutar de Pekín con los cinco sentidos a muchos miles de kilómetros del país más poblado de la Tierra. Del centro financiero, al que llegamos caminando desde el barrio chino, el protagonista es el Transamerica Pyramid, un edificio de oficinas de 260 metros y acabado en un triángulo, que a pesar de no gustar demasiado a la gente cuando se fundó (1972), hoy en día se ha convertido en uno de los mayores símbolos del deslumbrante skyline de San Francisco. Emerge esbelto entre otros rascacielos más o menos modernos, más o menos clásicos. Es ese uno de los trucos que tiene esta ciudad para embelesar a todo el que la visita, que conjunta construcciones de todas las épocas del Siglo XX para convertirlo en un gran plató de cine decorado por un genio.
San Francisco, icono de la vanguardia, la libertad y el Peace&Love de los 60, tiene el más célebre barrio gay del mundo (Castro) donde llegamos tomando la misma línea de tranvía (F) que viene desde Fisherman´s Wharf y recorre la extensa Market Street. Aquí los rascacielos desaparecen de raíz para dejar paso a las encantadoras y coquetas casitas victorianas de madera, todas y cada una de ellas con la bandera arcoiris ondeando a los cuatro vientos. Que nadie espere toparse con Drag-queens por la calle, o escuchar a todas horas el I will survive (A no ser que sea el Día del Orgullo Gay). La proliferación de esta clase de barrios gay-friendly es muy usual en países civilizados donde ser homosexual no es un delito. Es por ello que asombrara hace décadas y que ahora sea uno más, sin más diferencia que haber sido el primero en "salir del armario". El atardecer del lunes lo vivimos en el que para mí es la parte más bonita de toda la ciudad: Alamo Square. Desde una verde colina se divisa una extensa vecindad de casitass de madera con más de cien años, y de fondo el skyline dorado del barrio financiero, ofreciendo uno de los contrastes más abrumadores a este lado de la Bahía, donde la bruma aparece y desaparece sin avisar. Para que muchos caigan en la cuenta, es lo que aparece en los títulos de crédito de la serie "Padres Forzosos" (Full House) donde salían las gemelas Olsen. Las mejores fotos de San Francisco se toman desde allí, tumbados en el césped fresco sin escuchar apenas ruido.
Para el martes dejamos el Golde Gate, El Puente... El Santo y Seña de la ciudad, cuyas dimensiones para ser un puente colgante son espectaculares (1280 metros, con 2 torres de 227 metros de altura), y no es de extrañar que la niebla y las nubes se ensañen con él tapándolo y destapándolo a su antojo, adornando una de las siluetas más célebres de California. Anteriormente habíamos estado en el Parque del mismo nombre (Golden Gate Park), y fue allí donde uno de los buses públicos nos recogió para llevarnos hasta él, y así recorrer a pie por el paso peatonal que va descubriendo cómo la metrópoli se asoma al mar sin despegarse de la Península. Algún león marino despistado pasa por debajo antes de que un ferry turístico haga acto de presencia. El recorrido, ventoso a más no poder, nos dejó aletargados en el Sur de Marin, cuyo mirador se enorgullece de recoger a miles de personas cada día que quedan boquiabiertas de una obra magistral inaugurada en 1937. Afortunadamente una buena mujer que conducía un tranvía lleno de turistas, nos condujo al otro lado sin tener que pagar un centavo. El excelente comportamiento de los estadounidenses fue una constante a lo largo de todo el viaje. Viajar sirve, entre otras cosas, para eliminar falsos e injustos prejuicios.. La tarde la dedicamos a hacer shopping por el centro, a tal escala, que nos tuvimos que comprar una maleta para poder llevar las cosas a la vuelta. Esta actividad se convierte en un sin sentido para los europeos, que arramplamos con todo lo que vemos a nuestro paso gracias a la premisa del "Ta barato". Así no es de extrañar la excelente atención al cliente de los vendedores, que incluso te abren y cierran las puertas. Maleta a cuestas, cayó el sol para oscurecer la bahía, y dejar que el faro de la antigua prisión de Alcatraz (La Roca) siguiera buscando a los que hace casi cuarenta años, se escaparon sin dejar rastro. El frío azotó nuestras livianas ropas, siempre escasas para lo que se suele avecinar a la noche. San Francisco no es L.A. en lo que a temperatura se refiere, pero es sin duda una ciudad en la que viviría sin pensármelo dos veces. Simplemente maravillosa... * MIÉRCOLES 30 DE ABRIL (CÓMO TERMINAR EN UN MOTEL DE CARRETERA EN MEDIO DE LA NADA): La mañana comenzó con un susto tremendo, que pudo haber truncado nuestros planes. Tras volver temprano de San Francisco, recuperamos nuestro Mustang para adentrarnos al Desierto californiano de Mojave. Pero en plena Freeway de Los Ángeles, cuando apenas llevábamos veinte minutos conduciendo, perdimos el control del vehículo después de un estruendoso ruido en la parte trasera. Como pude, llevé el coche al carril derecho donde lo detuve provocando el frenazo en seco de quienes me precedían. Cuando me levanté a ver qué había sucedido me encontré la llanta practicamente desnuda, con pequeños restos de un neumático que había estallado. Con la ayuda de unos hermanos hondureños, logramos llevarlo a un sitio seguro y ponerle una rueda de repuesto, para poder devolverlo a la compañía, que no puso objeción en darnos otro automóvil, en este caso un Toyota Solara descapotable. Todo esto requirió tiempo y parte de nuestras previsiones nos las chafó, ya que queríamos hacer una carretera panorámica en el Mojave Desert (Dunas de Kelso y Kelbaker Road) y terminar en cualquier punto que quedara próximo del Valle de la Muerte (Death Valley). Sí que pudimos adentrarnos al Mojave, sin hacer las dunas o el pueblo fantasma de Calico, y apreciar el vasto desierto rocoso salpicado por los Joshua Trees o Yuccas, que forman la escasa decoración vegetal de las pelis de vaqueros junto a los respingones cactus de tres brazos. La carretera recta a más no poder y muy utilizada por los caminones más grandes que he visto nunca, deja a un lado polvorientas poblaciones que sobreviven en un ambiente árido y seco. Nos detuvimos a comer en Bakersfield, típica villa atravesada por la legendaria Ruta 66, con sus gasolineras de turno y sus ventas de coches decorados con banderitas y guirnaldas. El Bar Restaurante donde almorzamos almacenaba todos los tópicos del cine y la televisión que todos conocemos: Sillones rojos acolchados, máquina de música a 25 centavos, una amable señorita sirviendo café a los clientes, una rueda de pedidos llena de hojas, una canción de Elvis sonando de fondo... Welcome to the USA! Y unos platos gigantescos, entre los que se incluyó un bol de más de 2 litros de sopa (literal y real como la vida misma). Sólo faltaba que entrara el Sheriff del condado ataviado con un sombrero marrón y con bigote arremolinado... Continuamos nuestro camino en coche hasta Baker, del estilo del anterior, donde echamos suficiente gasolina, ya que nos debíamos introducir por un camino largo hacia Death Valley donde se avisaba que no había Estaciones de Servicio a más de 100 kilómetros. Esto en Estados Unidos es muy fácil, por lo que conviene llevar el depósito lo más lleno posible, si uno no quiere verse tirado en medio del desierto del Coyote y el Correcaminos esperando ayuda. El color de las rocas mudó al atardecer, dejando durante minutos una luz naranja que iluminó la carretera recta y solitaria donde durante más de una hora no nos cruzamos con nadie. No sabíamos dónde íbamos a acabar durmiendo, aunque ese detalle tampoco importaba. La solución en plena noche la obtuvimos en Shoshone, una minúscula aldea a las puertas del Death Valley que toma su nombre de una tribu india, con un Saloon muy del oeste, un carro de caballos abandonado y un Motel de carretera donde acaban los perdidos en medio de una terrorífica tormenta. Aquí todo es tan cinematográfico... * JUEVES 1 DE MAYO (DEL SOLITARIO DEATH VALLEY AL "HAGAN JUEGO" DE LAS VEGAS): El día partió por la mitad dos entornos, dos Estados, dos conceptos y dos contrastes. De un vasto y fantasmagórico desierto llamado "Valle de la Muerte" en California, a otro desierto "habitado" por casi 2 millones de personas en el Estado de Nevada y declarado "la capital mundial del entretenimiento". Esa fue la dualidad que caracterizó a un jueves tremendo, perfecto... Desde Shoshone a escasos cinco kilómetros tomamos la Jubilee Pass Road (nº178) para penetrar por la cara sur del Death Valley National Park, un vasto y árido desierto rocoso con una extensión que supera los 13000 km² y que goza varios records en lo que altas temperaturas se refiere (en 2006 se acanzaron los 58,1°C). En épocas estivales y próximas a la estación veraniega te recomiendan ir muy preparado y surtido de líquidos porque el suelo puede rozar el punto de ebullición. No son pocos los casos de muertes debidas a golpes de calor por turistas imprudentes que no se toman en serio su paso por este lugar con tan duras condiciones meteorológicas. En nuestro caso, siendo primero de mayo, el infierno no fue tal, ayudados además por madrugar convenientemente.
Sólos, sin la presencia de más vehículos durante horas, fuimos haciendo un fascinante recorrido por el Parque, deteniéndonos en numerosas ocasiones para retratar las arrugadas formaciones rocosas y las planicies de sal que regalan a la vista un espectáculo casi de otro planeta. De los muchos puntos y paradas de interés, dedicamos suficiente tiempo a los siguientes:
No son los únicos atractivos del Death Valley National Park, pero sí algunos de los más importantes. Nos quedamos con ganas de ver las dunas (al Norte del Parque), pero en un día es complicado hacerlo todo, sobre todo si nos esperaba un trayecto cercano a las tres horas para llegar a Las Vegas, internándonos en Nevada a ritmo de música country, sin duda, la más idónea para lo que estábamos viviendo.
Casi a las seis de la tarde divisamos el cartel de Welcome to Fabulous Las Vegas, que da la bienvenida a la Ciudad del Pecado (Sin City en inglés), nacida en los años 30 tras la Legalización del Juego en dicho Estado cuando los más mafiosos se dedicaron a crear Salas y Casinos. Actualmente es una ciudad de casi dos millones de habitantes (sin contar los miles de turistas que la visitan diariamente) con un corazón (The Strip, Las Vegas Boulevard) en que se juntan numerosos hoteles gigantescos y temáticos que ofrecen todos los servicios relacionados con el confort, el juego y el espectáculo. Luces de neón, limusinas y música constante decoran la capital del entretenimiento mundial. Allí cada Hotel es un microcosmos compuesto por miles de habitaciones (literal), salas de juego, cines, restaurantes, pubs, discotecas, atracciones de feria y multitud de sorpresas. El lujo se da por hecho en los grandes como el Bellagio, el Venetian, el Mirage, el Mandalay, el Paris, el Caesar´s Palace, el Flamingo, el Excalibur o el Luxor (en este último es donde pasamos la noche en una suit del piso 32). Y cada uno cuenta con un monotema que le caracteriza. Así el Venetian es una pequeña Venecia en cuyo interior hay incluso canales con gondolieri, el París-Las Vegas tiene su propia Torre Eiffel de 100 metros, el New York New York posee su Empire State o su Estatua de la libertad, e incluso su Central Park. El Luxor, nuestra elección para el jueves, es una pirámide acristalada de más de 100 metros de altura y con más de 4400 habitaciones, donde el Antiguo Egipto marca las pautas. Tiene incluso un Museo dedicado a Tuthankhamon y dos Cines IMAX. Nuestro cuarto era una suite con jacuzzi y con vistas al Strip de la que podemos decir que es la mejor habitación en la que hemos dormido en nuestra vida. Y no costó más de 70 euros por persona. El truco en Las Vegas es proporcionar caprichos a bajo coste para así dejarse los dólares sin problemas en la Ruleta, las tragaperras, los Shows de cantantes y humoristas de postín (Celine Dion tenía contrato de varios años con el Caesar´s Palace, y más de un espectáculo ha ofrecido el gran Robin Williams), los cabarets y los prostíbulos constantemente promocionados en la calle.
Recorrer el Strip por la noche y ver cómo la gente pierde los papeles dejándose llevar por el ruido de las máquinas, el alcohol y las luces cegadoras, es algo que no hay que perderse por nada del mundo. Doy fe de que la frase de "Algo pasó en Las Vegas" es tan real como la vida misma...
* VIERNES 2 DE MAYO (NO HAY NADA MEJOR QUE EL GRAN CAÑÓN): Abandonando a primera hora nuestro retiro de lujo en Las Vegas, tomando la carretera US93, dejando atrás la Gran Presa Hoover y adentrándonos al Desierto de Arizona por la Highway US40, iniciamos un camino hacia uno de los momentos clave del viaje a Estados Unidos. En aproximadamente 6 horas cubrimos la distancia que separa la ciudad del pecado del Borde sur del Gran Cañón (445 km.). Dicho borde, conocido como South Rim, es sin duda el más vistoso, y por tanto el más visitado. Y alojarse dentro del Parque (hay muy pocos alojamientos en el Grand Canyon Village) es una quimera si no se hacen las reservas pertinentes con el suficiente tiempo. Nosotros tuvimos para nosotros solos una pequeñísima cabaña a escasos 5 minutos andando de uno de los miradores. El Gran Cañón es una enorme garganta de más de 400 kilómetros de longitud excavada por el Río Colorado que cubre varios Estados, pero que en Arizona se vuelve violentamente deslumbrante. Allí la distancia entre los bordes y el suelo puede ser de 2200 metros, y la separación de paredes rocosas de varios kilómetros. Es el Parque Nacional de USA que más visitas recibe cada año, y es que su fama ha traspasado fronteras...merecidamente. Cuando me asomé por primera vez y divisé el espectáculo de rocas rojas que varían su tono a cada minuto me sentí el ser más minúsculo o insignificante del mundo. Contemplar la majestuosidad del Gran Cañón es asistir a un show único e irrepetible, más grande, aún si cabe, de lo que uno puede esperarse a pesar de llevar el sobreaviso y haber visto miles de imágenes del lugar a lo largo de una vida. Si se hiciera la lista de las 7 Maravillas del Mundo Natural, estoy seguro de que el Grand Canyon National Park sería elegido, y muy probablemente sería el primero. Yo he viajado mucho en los últimos años, pasando recientemente de los 40 países, y muy pocas veces he sentido la impresión y la emoción con otros lugares como con este. Grandioso, magnífico...es difícil describirlo con palabras.
Hay recorridos y excursiones en el South Rim para todos los públicos, unos más sencillos (hay autobuses gratuitos de Xanterra que conectan hoteles y bellos miradores en distintas líneas), y otros más complicados, que incluso se internan en más de una jornada al Río Colorado, visible en muy pocos tramos desde lo alto. Dependerá de las fuerzas, las ganas, la preparación, y sobre todo del tiempo disponible, para escoger alguna de las muchas opciones para vivir The Grand Canyon Experience. Y sea como fuere, terminando el día viendo una puesta de sol de las que convierten las rocas en un escenario de luz y color impredecible. Los aplausos en el cierre del telón vienen solos.
Una noche fría como el hielo (los contrastes de t | ||||||||||||||||||||||