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El rincón de Sele

Indice de contenidos

 
ÍNDICE DE CONTENIDOS
 
Para facilitar la utilización de esta página pongo a vuestra disposición un índice de post o capítulos a los que podéis acceder haciendo clic sobre los mismos:
 

 

NOTICIA IMPORTANTE EN EL RINCÓN DE SELE

Muy buenas a todos y todas pocas horas después de retornar de un gran viaje por la Costa Oeste de Estados Unidos. Debido a que este Espacio se ha quedado pequeño, he visto necesario llevar a cabo una Operación Traspaso a otra web con mayores posibilidades. Desde hace semanas estoy trabajando en ello, por lo que no plasmaré aquí las crónicas de los siguientes viajes (empezando por el de Estados Unidos), para ponerlas a vuestra disposición definitivamente en la nueva página. Todavía no hay fecha de salida porque es mucho lo que hay que hacer y planificar. Avisaré con el tiempo suficiente antes del Lanzamiento.

Dado el número de visitas, creciente día a día, me he visto en la obligación de mejorar la presentación, y sobre todo ofrecer mayores opciones de búsqueda, de los artículos y fotografías de los muchos viajes que voy realizando a lo largo del año. El nuevo espacio contará con dominio nuevo y una estructura diferente, con novedades bastante ventajosas para todos.

Mientras tanto, no relataré nuevas crónicas en El Rincón de Sele, aunque mantendré a los lectores informados de esos nuevos planes y viajes hechos y previstos que se verán a la luz en una web que espero estrenar pronto. El Curriculum Viajero también irá siendo actualizado. De esa forma podré contestar a todas vuestras preguntas en la medida de lo posible atendiendo a los nuevos destinos qeu voy conociendo.

Han sido 3 años maravillosos compartiendo mil historias y aventuras relacionadas con los viajes. Y espero seguir muchos más años haciéndolo.

Muchas gracias a todos aquellos lectores fieles y ocasionales del Rincón de Sele. Es momento de trabajar duro para conseguir el propósito de MEJORAR. Y entre todos lo lograremos.

Seguiremos informando,

José Miguel Redondo (Sele)

 

 

PRÓXIMOS DESTINOS:  27 de junio-21 de julio: ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿?????????????????

  Última actualización: 5 de mayo de 2008 

 

Tras las huellas de los Cátaros

 
 
 
 
TRAS LAS HUELLAS DE LOS CÁTAROS
Carcassonne, Toulouse y otras joyas del Sur de Francia
 
 
 
 
 
Allá por el Siglo X de nuestra Era, en Europa Occidental, y más concretamente en la región del Languedoc (Sur de Francia), floreció un movimiento religioso y cultural que chocó con la ideología imperante e impuesta de la Iglesia Católica. Los Cátaros, también llamados "Hombres Buenos" u "Hombres Perfectos", pusieron patas arriba muchas de las afirmaciones dadas por sentadas desde el inicio del cristianismo. En una época de Cruzadas surgió una nueva creencia, una nueva filosofía, una nueva forma de vida. El Catarismo contradecía al Catolicismo en varios conceptos como no considerar a Dios como creador del mundo material que envolvía toda la maldad y sufrimiento posible. Para ellos se debía separar la parte espiritual, la única para llegar a Dios, de la material, obra del Demiurgo o Demonio. El alma versus La Carne. Logrando separar la materialidad del Ser Humano se llegaría a ser "Perfecto", y por tanto preparado para estar en contacto con Dios. Creían además en la reencarnación, a no ser que se llegara a este estado espiritual, que rompería este ciclo.  Ésto sólo se conseguiría eliminando la conexión material de las personas por medio de una vida ascética y cargada de autoconocimiento.
 

 
Los Perfectos o Buenos Hombres vivían en comunidades sin distinción de clases, y su obligación era hacer y predicar el bien además de cumplir algunas reglas importantes como No matar animales (debido a sus creencias reencarnacionistas), no practicar sexo, nunca jurar fidelidad ante nadie (ligazón con el mundo material), trabajar sin importar la clase social a la que se pertenezca. Rechazaban absolutamente la violencia y las armas, impropias de la Naturaleza Humana. Su único Sacramento era conocido como Consolamentum, similar a la Extremaunción cristiana en que se eliminan los pecados y la contaminación mundanal.
 
Obviamente todo esto fue considerado como una Herejía por la Iglesia, que junto a importantes miembros de la nobleza francesa, llevaron a cabo una Cruzada consistente en eliminar todo atisbo de catarismo en esas tierras del Languedoc, cuyo corazón era la ciudad fortificada de Carcassonne, a la que no pudo vencer anteriormente ni el mismísimo Carlomagno. Como sucedería con los Templarios, los bienes y posesiones pertenecientes a los Cátaros, fueron confiscados, y sus miembros asesinados uno por uno hasta dejar practicamente extinto este movimiento en 1244. En esta fecha, la ciudadela de Montsegur, el último reducto cátaro, vio prender en la hoguera a centenares de líderes y seguidores de esta fe, dejando en cenizas una nueva religión, una nueva filosofía de vida.
 

 
Los restos de este pueblo están presentes en lo que se ha venido a llamar País Cátaro, ubicado practicamente en su totalidad en Occitania, con lugares destacados como Carcassonne, Narbonne, Albi (de ahí que les llamaran Albigenses), Foix, Montsegur, en los que aún se respira ese aroma medieval, de caballeros, castillos, puentes levadizos y antorchas en la noche.
 
Y yo, deseoso de conocer esta zona, me propuse hacer un viaje de fin de semana a esas tierras cátaras, centrándome en la propia Carcassonne, aunque sin olvidarme de seguir parte de las huellas dejadas por "Los Hombres Perfectos".
 

 
El viernes 18 de abril volé a Toulouse con Easyjet, donde alquilé un coche para dirigirme sin pausa a la Cité de Carcassonne, a la que dediqué toda la mañana del sábado. Después, dejándome llevar por mapa de carreteras, rendí visita a localidades como Lagrasse, Termes, Villerouge-Termenès o Trèbes. El domingo, para volver a la ciudad rosa de Toulouse, hice un recorrido zigzagueante por la esotérica Rennes-le-Château, los Castillos de Puivert y Montségur, y la villa condal de Foix, a los pies de las montañas pirenaicas. 
 
 

 
 
Y he aquí unas palabras en torno a cada uno de estos sitios descritos por orden de visita, que en su mayoría, recomiendo conocer en un posible viaje al País de los Cátaros.:
 
 
CARCASSONNE: Esta es con seguridad la ciudad más célebre y mejor conservada de las existentes en la región, sin ser en absoluto casualidad que desde 1997 fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por ello La Cité recibe la visita de muchos turistas y viajeros ávidos de penetrar en sus murallas y torreones para sentir el profundo aroma medieval.
Sin duda Carcassonne es uno de los lugares más grandiososo que he podido ver en mi vida. Superó con creces mis expectativas, ya de por sí elevadas y holgadamente alimentadas por las muchas fotografías que había tenido ocasión de observar desde el mismo momento en que escuché hablar por primera vez de ella.
 
 
Para los amantes de la Historia Medieval, Carcassonne es el corazón de cientos de hazañas recogidas en viejos documentos que han dado lugar a mil elucubraciones en torno a una época tan fascinante como poco conocida. Se sabe que después de este periodo sufrió el abandono y la dejadez de la población y las autoridades francesas, que propusieron incluso su derribo. Afortunadamente en la segunda mitad del Siglo XIX apareció el arquitecto y arqueólogo Eugène-Emmanuel Viollet-le-Duc para rescatarla del olvido y llevar a cabo una restauración que fue tan criticada por unos sectores como aplaudida por otros. Siguiendo elementos considerados como impropios y saliéndose de la ortodoxia restauracionista, hizo unos añadidos algo atrevidos que provocaron gran controversia. Por ejemplo, los tejados con forma de pico hechos en pizarra en gran parte de las torres de la muralla fueron desechados como incongruentes ya que no es posible encontrar este material en la región. Pero, con total seguridad, dicha obra supuso el renacer de una ciudad majestuosa.
 
 
3 kilómetros de murallas dobles, con numerosas torres de vigilancia, rodean una ciudadela de estrechas callejuelas repletas de restaurantes, tiendas de souvenirs u hoteles de postín. Para mí los exteriores vistos desde la lejanía son probablemente lo que más llame la antención de los viajeros, pero dentro de sus muros destacan lugares como el Castillo de los Condes o la Basílica de Saint-Nazaire decorada con grotescas gárgolas. Para el primero hay que pagar 7,5 euros, incluyéndose una visita guiada por las murallas, mientras que el segundo es gratuito. Ambas visitas son absolutamente recomendables, que puenden alternarse con pequeños museos de temática medieval. Uno de ellos está destinado a mostrar viejos instrumentos de tortura donde, por supuesto, la Santa Inquisición es parte esencial de sus explicaciones.
 

 
El número de turistas que diariamente visitan la ciudad (sobre todo en fines de semana y festivos) es realmente exagerado. Los exteriores de la Puerta Narbona hay un gran surtido de aparcamientos de pago con capacidad para albergar más de mil vehículos. Por ello recomiendo madrugrar lo suficiente para evitar las manadas humanas que pueden hacer irrespirable la experiencia. Es lo mejor para estar un tiempo a solas con las calles vacías, los ventanales de madera cerrados y con el firme ruido del calzado sobre el empedrado, sin tener que hacer milagros con tal de avanzar.
 

 
Carcassonne es volver al tiempo de los valientes caballeros ciñendo sus poderosas espadas y enfundados en blindadas armaduras. Es retornar a las plañideras damas de largos tocados de seda cubriendo sus caras ajadas y desgastadas de esperar al ser amado que nunca volverá. Es abrazar una causa y ponerse en retaguardia. Es resistir el duro ataque de lanceros, arqueros y espadachines con el único pretexto de no soltar un manchado estandarte que representa todo lo que más quieres. Es recuperar la fidelidad a unos principios y no olvidar jamás los conceptos de Orgullo y de Honor...
 
La Cité es capaz de colmar las expectativas más exigentes y de no dejar indiferente al más escéptico de quienes consideran haberlo visto todo. Y un paraíso para el fotógrafo que se encontrará en un escenario tan fotogénico por la mañana como por la noche cuando se activa una iluminación digna de premio. Por eso y por muchas cosas más bien vale un viaje hasta allí...
 
 

 
 
LAGRASSE: Alejada a poco menos de 30 minutos de Carcassonne, esta villa se ubica a la falda de las montañas de Corbières. Conduciendo por carreteras secundarias que atraviesan tanto prados pintados de flor amarilla o hectáreas de viñedos convenientemente cuidados por los agricultores, se llega a este lugar inscrito con justicia en la lista de "Les plus beaux villages de France" (Los pueblos más bellos de Francia), un distintivo entregado por una Asociación fundada en 1982 que con rigurosos criterios de selección escogen localidades de menos de 2000 habitantes que, además de ser bonitas, cuenten con al menos dos lugares o monumentos protegidos. Es algo así como otorgar las cinco estrellas a un hotel o los tres tenedores a un Restaurante, pero en este caso, los seleccionados son enclaves rurales con un rico patrimonio histórico-artístico, cuyo reconocimiento hace mucho por promover el turismo del lugar, y sobre todo por garantizar su conservación y cuidado. Para conocer más sobre estos pueblos, haced clic en el enlace http://www.villagesdefrance.free.fr/, donde podréis ver cómo se incluye la localidad de la que estamos hablando en estos momentos.
 

 
Lagrasse, bañado por el río Orbieu, es un pueblo con encanto donde los haya. Sus casas de piedra insertadas en estrechísimos callejones cuentan con una historia tan dilatada como poco olvidada. Tal es el caso que incluso es posible observar hoy en día las cicatrices en forma de agujeros de bala de las dos guerras mundiales en las paredes de muchas de las viviendas habitadas.
 
A un lado del río, aislada y separada del pueblo por un magnífico puente de piedra del Siglo XII (Pont Vieux), se sitúa la Abadía de Sainte Marie de Lagrasse, cuyo origen parece averiguarse en una carta de Carlomagno fechada en el año 778 y conservada actualmente en el Archivo de Carcassonne. Este Monasterio fue uno de los más importantes en la Europa del medievo a tenor del poder que reunió en la zona. A pesar de que su estado de conservación no es el más idóneo, hay un buen número de salas y capillas que reflejan el esplendor que en su día tuvo. Muy destacable es la sala abovedada del Dormitorio, donde los monjes benedictinos compartían habitación.
 
 
El Puente Viejo (Pont Vieux) sirve de nexo con el pueblo en que residen algo más de 600 personas, cuyas fachadas, en ocasiones con entramados de madera, tienen notoria antigüedad. Intacta parece la Plaza Hall, en cuyo mercado cubierto suele haber caballos. O la Iglesia gótica de Saint-Michel, que aparece de imprevisto cuando zigzagueas por las solitarias calles con los gruesos ventanales de madera herméticamente cerrados. No son pocas las tiendas de artesanía y alimentación, que aprovechan el merecido distintivo de Lagrasse de ser uno de los Pueblos más bellos de Francia. Aún así no se espera por ahora un turismo de masas, ni infinidad de coches entorpeciendo el paso. Como es visible en otras localidades aledañas han creado un parking gratuito a las afueras de la villa, junto a una nave industrial.
 
 
VILLEROUGE-TERMENÈS: No queda lejos de Lagrasse, llegándose a esta población por la carretera D23, donde hay un sinfín de indicaciones para arribar tanto aquí como a Termes, ambas protagonizadas por disponer de un castillo cátaro. En esta pequeña localidad con viviendas del Siglo XIV se alza el Chateau Villerouge Termenès, en buen estado conservación y con varias alas convertidas en restaurante, con un peso importante en la Historia del Catarismo. Y es que fue aquí donde fue quemado en la hoguera Guillaume Bélibaste, el último "Hombre perfecto" cátaro.
 
 
 
TERMES: La carretera estrecha y panorámica que hay que cruzar para llegar aquí sea desde Lagrasse o desde Villerouge-Termenès es uno de los motivos por los que vale la pena llegar hasta este lugar solitario y apartado. Termes, con poco más de 50 habitantes, tiene en lo alto de una colina las ruinas de un Castillo considerado en la Edad Media como uno de los cinco hijos de Carcassonne. Este importante enclave fortificado fue hasta el Tratado de los Pirineos, uno de los bastiones en la frontera con la Corona de Aragón. Utilizado en las Cruzadas contra los albigenses (cátaros) sufrió numerosos daños debido al lanzamiento de proyectiles en lo que se consideró una guerra de catapultas en ambos bandos. Tuvieron además sus constantes peleas con la Abadía de Lagrasse por la titularidad de unas minas. Pero ni la cruzada ni las disputas fronterizas acabaron con este castillo. Fue el Rey de Francia el que lo mandó dinamitar en el Siglo XVII dejando apenas unos pocos muros en pie. Hoy se puede ascender a pie por un empinado camino que se tarda en cubrir aproximadamente 15 minutos (previo pago en la Oficina de Turismo situada en el inicio del sendero). A pesar de no quedar demasiado del Chateau de Termes, se pueden apreciar unas vistas magníficas de la región desde lo alto de la colina.
 
 
 
TRÈBES: Localidad de paso para tomar la carretera a Lagrasse desde Carcassonne (por la Carretera a Narbona) y donde pasan tanto el Río Aude como el Canal du Midi. El turismo del pueblo se debe, sobre todo, por ser vía de paso del Canal, y tener un precioso paseo arbolado a uno y otro lado del mismo. Una opción perfecta para tomar uno de los barcos de recreo y hacer un pequeño o gran crucero, según se quiera, que puede llegar incluso a la ciudad de Narbonne, una de las puertas al Mar Mediterráneo.
 

 
 
 
 
RENNES-LE-CHÂTEAU: En lo alto de una colina vigilando la región prepirenaica del Languedoc se encuentra uno de los lugares preferidos por los investigadores del misterio, el esoterismo, la masonería y de los tesoros de la cristiandad en la época medieval. En muy pocas ocasiones se ha hablado tanto de un pueblo tan pequeño (apenas tiene 100 habitantes). En Rennes-le-Château se han magnificado las Leyendas, las variadas hipótesis, las más o menos oscuras intenciones. Pero razón no falta a quien cree que aquí hay punto con un sinfín de enigmas aún por descifrar.
 
Y el protagonista de toda esta historia es un misterioso párroco francés llamado Bérenguer Saunière (1852-1917), que cuando fue destinado a esta pequeña villa, no tenía apenas bienes económicos e incluso se veía obligado a pescar y cazar para poder alimentarse. Pero un día su vida, y también la del pueblo aunque nadie fuera consciente, cambió para siempre. Fortuitamente, en medio de las obras de reforma del Altar Mayor, se dio cuenta que uno de los pilares de piedra de la época visigoda estaba hueco por dentro. Según los obreros que allí estaban (porque fue algo que se encargó de ocultar), encontró en su interior cuatro pergaminos bastante antiguos en que al parecer hablaban de algunos pasajes del Evangelio. Desde ese mismo momento, el Padre Saunière cambió radicalmente su actitud y sobre todo su forma de vida, que pasó a ser la de una persona con abuntantes medios económicos. Mandó excavar a varios trabajadores, y en cuanto éstos le dijeron que habían topado con algo, les mandó salir de allí inmediatamente. Ante las preguntas de sus convecinos, no había encontrado nada más que unos medallones de escaso valor. Pero los indicios son suficientes para pensar que eso no fue así, que supo de un secreto que terminaría llevándose a la tumba. Tan sólo debió contar toda la verdad a su sirvienta Marie Denarnaud, que se había convertido en algo más que su confidente y su mano derecha, poniendo a su nombre todas sus propiedades. Llevó a cabo numerosos viajes, se codeó con la flor y nata de la sociedad francesa, abrió cuentas bancarias en París, en Toulouse e incluso Budapest, realizó modificaciones y obras en la Iglesia dedicada a María Magdalena decorándola con extraños motivos. Se hizo construir una casona con jardines para recibir con todo lujo a sus invitados y una torre almenada (Torre Magdala) que utilizó como biblioteca. A esta extensión de terreno anexa a la Iglesia le llamó Villa Betania, y cuando le denegaron desde Carcassonne seguir dando misa en el pueblo, hizo caso omiso ofreciendo dichas ceremonias en su finca. 
 
 
Este extraño personaje se reunió con responsables de Sociedades secretas, prioratos y miembros de la masonería. Se hizo con copias de tres cuadros colgados en el Louvre de temática religiosa, que muchos tratan de identificar como crípticos en lo que a que le llevó a hacerse rico de la nada. Gran controversia y múltiples opiniones generaron los cambios y reformas que llevó a cabo en la Iglesia de la Magdalena. Los investigadores del misterio tienen anotados numerosos detalles, pero posiblemente lo que llame más la atención sea un Demonio Asmodeo (guardián de los secretos) portando un altar religioso, o que en la entrada ponga en latín "Este lugar es terrible".
 
 
Cuenta la Leyenda que cuando estaba a punto de morir, un cura se negó a darle la extrema unción cuando supuestamente le relató su secreto. Éste huyó despavorido y atormentado de lo que acababa de escuchar. ¿Qué fue lo que le contó? ¿Había encontrado el tesoro de los cátaros? ¿Es cierto que en Rennes-le-Château estaban escondidos los archivos secretos del Priorato de Sión? ¿Había averiguado algo sobre la posible descendencia de Jesús con María Magdalena y su consecuente dinastía Merovingia?
 
Muchas son las preguntas que aún nadie es capaz de responder con datos válidos. Mietras tanto es posible recorrer todo el Universo de Saunière en este pueblo con tanto que esconder. Su villa, sus jardines, la enigmática Torre Magala, la Iglesia de la Magdalena y su sospechosa y críptica decoración...son lugares que atraen la atención de numerosos visitantes que se acercan hasta aquí. Pasando a una de las muchas librerías esotéricas que hay en esta localidad uno puede hacerse un resumen de todo lo que se ha dicho en todos estos años y meterse en la piel de un investigador o un cazatesoros a los que cualquier detalle pasa de nimio a superlativo. Y más aún después del paso del Código Da Vinci, que se basa en todo esto. Incluso uno de los personajes principales llevan el apellido del extraño cura, Saunière.
 
 
CASTILLO DE PUIVERT: A 60 km al Sur de Carcassonne y a 45 al este de Foix se encuentra en un altozano el Castillo más interesante y completo de los que visité durante el fin de semana por el País Cátaro. A 600 metros de altura se divisa toda la comarca y se aprecian aún lejanas las montañas pirenaicas. La Torre del Homenaje es impresionante, y conserva un buen estado tanto por fuera como por dentro, donde varios salones abovedados se mantienen intactos. Como por ejemplo la Sala de los Músicos, cuyos capiteles están adornados con figuras tocando algún instrumento de la época de los Trovadores y Juglares como la cítara, el laúd, el tambor u otros. Otro castillo donde la resistencia albigense se hizo notar, aunque no eternamente como pasaría en Montségur, donde practicamente se acabaría el tiempo de los Hombres Perfectos.
 

 
 
CASTILLO DE MONTSÉGUR: El golpe definitivo que provocó el fin del Catarismo tiene su símbolo en una empinada montaña de 1207 metros (El Pog) visible a muchos kilómetros a la redonda. En las pocas ruinas conservadas aún está latente la resistencia y el drama de los últimos Hombres Perfectos, que después de sufrir un asedio de 10 meses en 1243, tuvieron que rendirse previa tregua de 15 días (momento en que supuestamente escondieron su Tesoro). Los cruzados agruparon a más de doscientas personas para quemarlas vivas en una enorme pira que convirtió en polvo a los considerados como herejes por el Vaticano. El Camp des cremats aún recuerda a las víctimas con un epitafio sentido que reza "A los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano...sacrificio actualmente conmemorado por un monumento a los pies de la montaña". El camino hasta la cima del Castillo del Monte Seguro (traducción del nombre occitano Montségur) es casi inaccesible pero más difícil fue soportar una resistencia que terminó ardiendo como una antorcha.
 
 
 
FOIX: La villa principal de uno de los Condados más importantes de la Edad Media hasta que a principios del Siglo XVII fue incorporado a la Corona Francesa. Los Condes de Foix fueron partícipes y co-soberanos en un recién estrenado Principado de Andorra, junto al Obispado de Urgel, con quien hubo siempre desavenencias. El reflejo de su vetusto esplendor y poder se palpa en el Castillo de tres torres que domina la ciudad en una colina de 60 metros de altura.
Foix, con 10000 habitantes, es paso obligado en un trayecto Andorra-Toulouse. Está más cerca del Principado que de la ciudad tolosana (40 kilómetros frente a 80), por lo que cuenta con el espectacular trasfondo de los Pirineos, a los que cuesta eliminar el blanco nevado de sus cumbres. La estampa de la ciudad es digna de enmarcar, y por tanto, digna de visitar en toda ruta Cátara o medieval en la región.
 
Un conglomerado de casas antiguas, en ocasiones de color, en ocasiones rústicas y de entramados de madera, con un mismo estilo de ventanales que resulta delicioso a la vista. Todas ellas agolpadas en la colina del Chateâu con quien pretenden confundirse si no fuera por las tres torres del mismo que apuntan a un cielo cortado por el frío. Foix es una villa muy clásica pero que ha conseguido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder nada de su encanto. Parada indiscutible siempre que se pueda.
 

 
 
TOULOUSE: Probablemente no esté entre las diez ciudades más hermosas de Francia, pero es la escala perfecta para hacer un recorrido por el País Cátaro y alrededores. Su aeropuerto atrae por igual a las Compañías de Bajo Coste como las que no lo son, por lo que es sencillo y económico acercarse a la 4ª metrópoli francesa en lo que a tamaño se refiere. Renonozco que apenas le dediqué un par de horas antes de tomar mi vuelo hasta casa, además tocándome un diluvio en el que por poco aparece el Arca de Noé sobre el coche. Por tanto, tan sólo puedo hablar de lo que vi y recomendar, sobre todo, dos lugares de incuestionable valor:
 
* Basílica de San Saturnino (Sant Sernin): La Iglesia románica más grande de Francia (y no es Catedral) fue un emplazamiento clave en el Camino de Santiago. Los 109 metros de su inconfundible Torre se aprecian desde muchos de los rincones de la ciudad. Su fachada es mayoritariamente de ladrillo, para armonizar con esa Toulouse donde escasean las construcciones en piedra. En el interior, absolutamente grandioso, la pieza clave es el Baldaquino, que sostiene la Tumba de San Saturnino y la cripta inferior (2 euros por la visita).
 
* Plaza del Capitolio (Place du Capitole): El inmenso Edificio del Ayuntamiento, se yergue como si fuera un elegante Palacio Real, con el refinamiento y la delicadeza propios del Siglo XVIII. El mármol y el ladrillo parecen conjugar una mezcla entre naranja y rosa, que definiría el colorido estándar de la ciudad de Toulouse. La Place du Capitol es probablemente el corazón de una urbe que no cuenta con demasiados monumentos, pero que busca crecer tanto o más que sus Aeronaves Airbus. Las galerías porticadas de la Plaza cuentan con Restaurantes y Cafés de postín que miran hacia el Palacio Municipal en que ondea la bandera tricolor.
 
 
Toulouse, por muchos conocida como la Ciudad rosa, por el tono que le confieren sus edificios de ladrillo, y bañada por el Río Garona, está habitada anualmente por casi 100000 estudiantes, por lo que rezuma juventud por los cuatro costados. Y eso se hace notar tanto de día como de noche.
 

 
Probablemente algún día le de otra oportunidad, como haré con total seguridad con el País Cátaro, para retornar una vez más a ese mundo de Castillos, Cruzados, Batallas que mantiene en el aire la bondad y el sacrificio espiritual de los Perfectos, quienes aún siguen dando vueltas a su alma para erradicar esa materialidad no creada por Dios.
 
 
Y aquí se acaba este relato de otro fin de semana viajero a mis espaldas. Tenía pensado contaros dos noticias, pero tan sólo os daré la primera. La segunda era en torno a esta página pero prefiero esperar más tiempo para hacerlo.
 
Hoy, viernes 25 de abril me marcho a la Costa Oeste de Estados Unidos, en un viaje de 10 días por tierras norteamericanas. Los Angeles, San Francisco, Mojave Desert, Death Valley, Las Vegas y el Gran Cañón serán mis objetivos en un trayecto a realizar principalmente en coche.
 
Así que nos vemos a la vuelta. See you soon my friends!!
 
 
José Miguel Redondo (Sele)
EL RINCÓN DE SELE
Correo electrónico: josemiguel_80@hotmail.com
 
Actualizado el 25 de abril a las 15:00

Semana Santa en Andorra

Semana Santa 2008: Andorra
Viaje al país de los Pirineos
 
 
 
Después de pasar tres Semanas Santas seguidas con Pablo, uno de mis mejores amigos del barrio, no se quiso borrar la tradición de un plumazo. Primero en 2005 con una semana fabulosa en nuestra querida Galicia; En 2006 hicimos una incursión en coche al Norte de Portugal; Y en 2007 repetimos experiencia portuguesa, pero variando la región, ya que en este caso visitamos numerosos puntos del Alentejo.
 
En 2008 cambiamos de país pero no nos fuimos demasiado lejos ya que la elección fue el Principado de Andorra. Las razones fueron motivadas por distintos aspectos:
 
  • Economía: Por no haber concretado nada antes, los billetes de avión a cualquier parte estaban por las nubes. Además las arcas particulares no andaban demasiado boyantes, por lo que vimos idóneo desplazarnos en coche al que fuera nuestro destino de Semana Santa, tal y como habíamos hecho en anteriores ocasiones.
  • Ninguno de los dos habíamos estado nunca en Andorra: Imperan siempre las ganas de conocer lugares nuevos. En ocasiones la cercanía nos hace olvidarnos de Paraísos que tenemos a tiro de piedra. El típico recurso del "Ya iremos, si está aquí al lado" no podía servir de excusa.
  • Queríamos Naturaleza y tranquilidad: Después del ajetreo de la ciudad y de un nuevo trabajo necesitábamos respirar aire puro, y qué mejor que el interior de las montañas. En este aspecto los Pirineos son ideales.
  • Andorra supondría el Sello número 40: Mejor explico este aspecto. Mi visita a este pequeñísimo país vendría marcada con un carácter simbólico y de celebración. Con el Principado de Andorra, serían cuarenta los países en que habría estado a mis 27 años. Una buena manera de redondear una cifra a la que no esperaba llegar años atrás y que espero ver aumentada con creces. Un leve paso para continuar con mi objetivo de recorrer el mundo.

 


Andorra, el número 40.

 

Estos son algunos motivos entre otros muchos que nos llevaron a ambos amigos a disfrutar de unos días en un lugar más que especial y marcado con una serie de particularidades que le hacen único. En España a Andorra se la considera una Nación hermana bastante conocida por sus infinitas posibilidades de Esquí, además de su falta de impuestos que la convierten en un Paraíso Fiscal y de las compras. Pero más allá de nuestras fronteras se mira con curiosidad y desconocimiento al que es uno de los Países más pequeños del Planeta, y que vive rodeado de montañas, de bosques, de lagos y de estrechos valles que definen un Estado con más de ocho siglos de Historia.
 
PARTICULARIDAD E HISTORIA DE UN PAÍS ENTRE MONTAÑAS
 
Con una superficie de 468 kilómetros cuadrados insertados entre las montañas pirenaicas que separan España de Francia, el Estado de Andorra puede presumir de contar con más Historia que muchas Potencias mundiales. Si bien desde la llegada de los Visigodos (Siglo V d.C) los valles andorranos habían dependido del Condado de Urgel (Lérida), allá por el primer tercio del S. XII se fue cediendo la mayor parte del territorio al Obispado de la Seo de Urgel (Seu d´Urgell en catalán), siendo el religioso Pere Berenger quien se hizo con la soberanía del lugar. Décadas después, debido a la imposibilidad de enfrentarse a los muchos ataques sufridos sobre sus posiciones, el Obispo se vio obligado a firmar un Tratado con el Vizconde de Castellbò, al que otorgó poderes políticos, militares y judiciales, a cambio de conservar para su obispado la Plena Soberanía de los terrenos de Andorra. Pero en 1208 el Conde de Foix, que era francés, se casó con la hija de los vizcondes sin saber que este enlace matrimonial marcaría para siempre los designios de este lugar. El hijo de ambos, Roger IV, sería el heredero de estos derechos firmados tiempo atrás sobre las posesiones del Obispado de la Seu d´Urgell. Las disputas entre unos y otros llevó a alcanzar un Acuerdo alentado por la Corona de Aragón conocido con el nombre catalán de Pareatge, que viene a ser un Tratado Jurídico y Político que confirmara los derechos de ambas partes sobre Andorra. Con esta dualidad de poderes convivió siempre la población de la que empezaba a ser una pequeña y joven Nación.
 
Cuando la Casa Real de Francia se hizo con los antiguos derechos del Condado de Foix se terminó de definir una Soberanía conservada hasta la actualidad. El Rey (en nuestra época el Presidente de la República francesa) y el Obispo de la Seo de Urgel son Co-Príncipes del país, y por tanto, Jefes de Estado del mismo. A pesar de desavenencias y disputas a partir de la actividad revolucionaria gala de los Siglos XVIII y XIX, además de la negra época bélica del XX (dos guerras mundiales y una Guerra Civil en España), la Nación andorrana se ha hecho fuerte, sobre todo a partir de 1993, cuando mediante Referendum se aprobó la actual Constitución que finiquita viejas normas feudales y otorga plena soberanía al Pueblo. La fórmula de gobierno es el Coprincipado Parlamentario, con su Consell General (que hace las funciones de Congreso). Curiosamente la no existencia de Ejército en este país hacen que la Defensa del mismo sea función tanto del Estado francés como del español.
 
El lema de su escudo Virtus Unita Fortior (La Unión hace la fuerza) viene a definir la peculiaridad que arrastra desde siglos atrás y que hacen que Andorra sea muy diferente a otros países del mundo.
Con algo más de 83000 habitantes, Andorra se divide territorialmente en siete Parroquias: Andorra la Vella (La Capital y la más poblada del país), Ordino, La Massana, Encamp, Escaldes-Engordany (constituida en 1978), Canillo y Sant Julià de Loria (La más al sur, donde se encuentra la Frontera con España).

 

La Lengua Oficial es el catalán, que es la más hablada allí, aunque muy de cerca seguida del castellano (lengua materna de un 32% de la población). Curiosamente le sigue el portugués por encima del francés, ya que un 15% de la población es de origen luso.
Económicamente el Turismo supone las tres cuartas partes de los ingresos del país. Y es que Andorra atrae a millones de personas anualmente en busca de sus nevadas pistas y con la cartera preparada para hacer mil y una compras aprovechando que es un Estado libre de impuestos.
 
Su Geografía es, como he comentado antes, absolutamente montañosa. 65 picos superan los 2500 metros de altura, siendo el más elevado el Coma Pedrosa (2942 m.). Dos quintas partes del territorio están compuestos de espesos bosques de pinos y abedules. Menos vegetación se da en los valles por donde se juntan tres ríos formando una "Y". El Valira Oriente y el Valira Norte confluye para formar el Gran Valira a la altura de Escaldes-Engordany, practicamente a un par de kilómetros de Andorra la Vella. Es en los valles donde se se ha aprovechado a construir las ciudades y aldeas, con más o menos fortuna, porque en ocasiones la especulación inmobiliaria ha hecho erigir edificios que casan muy poco con el entorno.
 
En cuanto a Arte y Arquitectura, sin duda las que más resaltan en Andorra son las Iglesias románicas donde la sencillez y la simplicidad de formas son aspectos que marcan su razón de ser. Rústicos, solitarios, de altos campanarios y minúsculos vanos son los templos religiosos de esta esta época altomedieval que rondaba el paso del primer milenio. Destacables son las de Santa Coloma, Sant Joan de Caselles, Sant Climent de Pal, Sant Miguel d´Engolasters o Sant Vicenç d´Enclar, pero hay otras muchas que el viajero descubrirá con paciencia adentrándose en zonas solitarias como Nagol o Canòlich, que parecen formar un único elemento fusionado con las montañas.
Sin duda la Ruta del Románico es otra de las razones presentes para conocer Andorra y que se sale del tópico Esquí/Compras que la gran muchos de los visitantes de estas tierras esgrimen probablemente por desconocimiento o incluso desinterés.

PREPARATIVOS Y DEMÁS PASOS PREVIOS
 
La falta de tiempo nos daría problemas en la búsqueda de alojamiento para las tres noches que pasaríamos en Andorra. Con la Semana Santa asomando la cabeza, era previsible que hubiera un casi-pleno de ocupación hotelera. Y más cuando las pistas de esquí estaban a pleno rendimiento, razón que serviría de imán a los aficionados al deporte blanco, que son muchos.
Realizando las búsquedas por internet tan sólo se nos ofrecían habitaciones en Hoteles de 4 y 5 Estrellas, con el palo económico que supondría su contratación. Cuando parecía que habíamos encontrado un apartamento más o menos a buen precio, nos enviaron un e-mail para decirnos que su sistema de reservas estaba averíado y que estaban completos, a diferencia de lo que nos habían dicho previamente. Tuvo que ser en una última intentona y llamando por teléfono para conseguir una Habitación doble en la Parroquia Sur andorrana, es decir en Sant Julià de Loria, a 2 km de la frontera española, pero a tan sólo 5 minutos de la capital Andorra La Vella. El Hotel Pol (3 Estrellas), nos dejaba una doble a poco más de 30 euros por persona y día, con el desayuno incluído. A eso habría que añadirle 5,5 euros diarios por usar el Parking subterráneo que tiene enfrente. Es un aspecto a considerar en este país en que aparcar en la superficie y gratis es un absoluto milagro.
 
Una de las visitas de primer orden que no podíamos dejar de hacer durante el viaje era la del Centro Termolúdico de Caldea, posiblemente el mejor Balneario/Spa del continente europeo. En temporada alta es recomendable reservarlo con antelación por internet, eligiendo el día y las horas (son 3 horas a 32 euros), para asegurarse su entrada y no arriesgar a que tenga el aforo completo y no dejen entrar a nadie. De todas formas, conviene enterarse de las ofertas existentes en muchos hoteles andorranos, que ofrecen un combi Termas + Habitación, que puede ser rentable. 
 
Con el hotel y la reserva de Caldea no hay nada más que pudiéramos hacer más que llenar de combustible el coche, cargar el GPS con los radares presentes en las carreteras españolas (Había más de 600 activos durante la Operación de Semana Santa) para evitar molestas multas, y después encomendarnos al buen tiempo para que respetara nuestra primera estancia en el País de los Pirineos. Las previsiones no eran precisamente buenas, pero las exageraciones y equivocaciones de la Meteorología, nos echaron un cable para traernos 3 días maravillosos para este viaje.
 
 
MAPA DE LUGARES VISITADOS  
 
Del 20 al 23 de abril de 2008 nos movimos por practicamente todas las carreteras generales y secundarias que atraviesan los valles y montañas del Principado donde nos deleitamos de un panorama natural deslumbrante, de los restos milenarios del Románico (Son muchas las iglesias esparcidas en los lugares más insospechados), de las aldeas que luchan por mantener su aspecto rústico y montañés, y de una original mezcla de trasiego y calma en las que es posible establecerse con tan sólo unos minutos de diferencia. He aquí un mapa en que, rodeados de azul vienen los principales puntos donde pusimos nuestras miras, que como podréis ver se cruzaron por instantes a pequeñas villas tanto de España como de Francia para simbolizar la situación de este enclave situado en el corazón de los Pirineos.

 
 
Pinceladas del día a día
 
JUEVES 20 DE MARZO: El Jueves Santo es día de salida de vacaciones, y por tanto, se forman unos atascos considerables en la carretera. Con el fin de evitarlos y de aprovechar el día lo máximo posible, madrugamos lo suyo para conseguir estar a mediodía en nuestro destino. Si llegamos aproximadamente a mediodía y se tardan cerca de 7 horas en cubrir los más de 600 kilómetros que separan Andorra desde Madrid, calculad vosotros mismos. El último tramo de 150 km de carretera secundaria que comienza en Lérida se hicieron más pesados, sobre todo poco antes de llegar a la frontera, en que se formó una  larga fila de vehículos. El depósito de gasolina estaba en la reserva, pero nos arriesgamos a apurarlo para poder llenarlo en Andorra, donde al no haber tanto gravamen impositivo, es algo más barata. La operación sin duda fue un éxito, y arribamos a nuestro hotel de Sant Julià de Loria a eso de las doce y media de la mañana. Esta pequeña localidad es la primera que uno se encuentra al cruzar la frontera desde España. Con 8000 habitantes, pero en una plena expansión que la va a llevar a juntarse irremediablemente con la capital, da nombre a la Parroquia más meridional de Andorra, y probablemente la más desconocida para los turistas. Desde aquí hay tres rutas en coche más que impresionantes (la de la carretera de La Rabassa, la de Nagol y el circuito que comienza y termina en Aixovall) que realizamos durante la mañana del sábado.

 

Apenas estuvimos cinco o diez minutos en nuestra habitación del Hotel Pol, cuya calefacción puesta al máximo la había convertido en una sauna improvisada y difícil de soportar. Deseábamos pasar nuestras primeras horas en la capital, Andorra la Vella, y para ello tomamos el coche una vez más para recorrer los 7 kilómetros que separan su centro con el de Sant Julià de Loria. Al haber sólo una carretera de doble sentido que entra y sale de aquí, tuvimos que tener paciencia en aguantar el tráfico y los parones ocasionados por los muchos vehículos que trataban de llegar a sus destinos vacacionales dentro del Principado. Andorra la Vella, ciudad construida a lo largo (ya que a lo ancho sería imposible por las montañas), es una concatenación de tiendas y hoteles a un lado y a otro de la carretera en que es realmente imposible aparcar. Es por ello que hay que hacer uso siempre de los Parkings tanto privados como públicos (estos últimos, llamados Comú, son más baratos). El más céntrico, es el de la Plaça del Poble, a escasos metros de la Iglesia de Sant Esteve. Desde allí se puede hacer caminando un recorrido por la pequeña ciudad de 23000 habitantes, que no da para demasiado, a no ser que se sea tenga locura por eso de las compras. La Avenida del Príncep Benlloch, arteria principal y que atraviesa la ciudad de norte a sur es posiblemente el lugar con más comercios por metro cuadrado de toda la Península Ibérica. Al no haber IVA, los productos gozan de unos precios más competitivos que en la vecina España y, por supuesto, que en Francia donde hasta del respirar sacan beneficio. Donde se nota la diferencia es, sobre todo, en los aparatos electrónicos (cámaras, GPS, videojuegos, IPODs, reproductores de DVD e incluso los antirradars que son ilegales en España), en el tábaco y el alcohol (el gravamen en los países de la UE es exhorbitado), en los perfumes y colonias de las marcas más caras, y también en los relojes. Andorra la Vella se la puede definir como unos Grandes Almacenes construidos al margen del Río Valira y rodeados de empinadas montañas.
 
 
 
 
Aún queda algo (muy poco) de lo que se puede llamar casco viejo, y del que se puede intuir muy levemente cómo era esa villa hace menos de un siglo en que la capital no era más que una aislada aldea que muy pocos conocían. Desde la moderna Plaça del Poble donde habíamos dejado el coche ya se ve la Iglesia de Sant Esteve, de estilo románico aunque con más reformas y reconstrucciones que otras vecinas que se han conservado intactas como valiosos tesoros. Este templo religioso da nombre al barrio, en que se encuentran algunas Instituciones Estatales de reducidas dimensiones (La Biblioteca Nacional no es mucho más grande que una municipal de cualquier ciudad española), entre las que destaca la Casa de les Valls, considerada por muchos como el Edificio más importante de Andorra. No es por casualidad que esta antigua Casona del Siglo XVI sea hoy en día la Sede del Consell General, que tiene las funciones Parlamentarias del país andorrano. Una construcción sobria de piedra oscura donde ondea la bandera azul, amarilla y roja que representa al Pueblo andorrano, además del viejo escudo en que puede leerse el ya mencionado lema de "La Unión hace la fuerza" que rememora la original dualidad que siempre ha acompañado a este país. En su interior, además de la Sala de Sesiones del Consell General, se ubica el Tribunal de Justicia, un viejo Museo Postal y el legendario Armario de las Seis llaves que custodia los documentos más importantes de los Valles andorranos. Es sólo aquí y en escasos metros de los alrededores donde se puede sentir el silencio y la solera que han marcado el paso de los siglos en esta localidad hoy en día demasiado concurrida.
 
 
Comimos en un Fast Food de la Avenida Príncep Benlloch, que seguimos recorriendo con posterioridad para comparar los precios de aquí y de allí, y quedarnos con las ganas de comprar mil y un objetos en su mayoría innecesarios. Pero la maquinaria de la Cofradía del Puño Cerrado se había puesto en marcha y no íbamos a soltar un euro así por así. Está muy claro, si uno se gasta mucho en compras y en caprichos en un viaje, habrá menos dinero para hacer otro. Es por ello que hay que controlar el aspecto económico y no vaciarse los bolsillos con demasiada facilidad.
 
 
 
Ya algo cansados de ver tiendas y enormes carteles de tabaco legales aquí pero no en España, decidimos coger el coche y darnos un primer homenaje a los sentidos subiendo a ver algo de paisaje montañoso, que para eso estábamos en los Pirineos. Ojeamos uno de los mapas desplegables que nos habían regalado en la Oficina de Turismo y señalamos varias de las carreteras que discurren por el Vallnord (en La Massana, Parroquia noroeste de Andorra) para llegar a los más alto de sus Estaciones de esquí de Arinsal y Pal (la otra del Vallnord, Arcalis, pertenece a Ordino) a las que ascender vale la pena sólo por tener el privilegio de asomarse a un balcón de altos picos nevados y de bosques compactos de un color verdeoscuro. 
 
Para llegar a Arinsal nos fuimos encontrando en sentido contrario (dirección Andorra la Vella) con centenares de coches con ocupación máxima de esquiadores que venían de pasar su día grande en las pistas blancas. El momento ideal para que los que pasamos olímpicamente de los deportes de nieve pudiéramos ascender por la serpenteante carretera superando con creces los 2000 metros. Es desde Arinsal donde muchos valientes y aficionados al senderismo se atreven a atacar el Coma Pedrosa (2942 m.), misión no apta para cualquiera según nuestras lecturas por la red de redes. Desde el Balcón "Roca de la Sabina", a no demasiada distancia de las pistas pudimos fotografiar exactamente lo que habíamos venido a buscar. No queríamos más que poder divisar y respirar el frescor de unas cumbres silenciosas, que reflejan con firmeza las siluetas pálidas y curvadas sobre la ondulante foresta. El Sol se resistía a dejar de alumbrar las montañas, pero su fuerza se iba limitando a cada segundo que pasaba, lo que provocaba el continuo descender todos los termómetros. Los - 4º grados se veían recrudecidos por la fuerza del viento, que a esas horas era el único sonido que quería acompañarnos una vez que los aficionados al esquí se habían retirado a sus hoteles.

 

 

Cuando fuimos al Sector Pal (también en la parte de Vallnord que hay en La Massana (desviándonos en Erts por la CG-4) llegamos a - 6º. Esta carretera es aún más aconsejable que la anterior, aunque parezca difícil mejorar las vistas, pero también influye que sea algo menos transitado y más solitario aún si cabe. A mitad de camino se pasa por la pequeña aldea de Pal (1551 m. de altura; aproximadamente 100 habitantes), que conserva parte de su antiguo aspecto medieval y rústico, además de su preciosa Iglesia Románica de San Climent de Pal, cuyo campanario de tres pisos con ventanas geminadas condensa los estereotipos del estilo lombardo imperante en tierras andorranas. Sin duda, hay que anotarla como clave en la que viene a llamarse "Ruta del romántico", que se está vendiendo como una alternativa diferente y altamente recomendable.
 
Subimos la CG 4 hasta el Coll de la Botella, completamente nevado y donde nos asomamos de nuevo a otro balcón natural que no hizo más que empequeñecernos a nosotros mismos a medida que engrandecía una panorámica radicalmente opuesta a la que muchos tenemos la suerte y la desgracia de vivir en las grandes ciudades. Las 24 horas antes y después chocaban en todos y cada uno de los aspectos que quisiéramos apreciar. Si el miércoles-tarde salía de trabajar entre el sonido de los claxon y el hedor de los tubos de escape, el Jueves Santo lo estaba viviendo envuelto de un olor fresco y puro sin más ruido que el que nos estaba regalando el rumor de un viento solitario. Lo demás apenas importaba, ¿por qué iba a hacerlo?
 
 
 
VIERNES 21 DE MARZO: Indudablemente éste fue el día en que más kilómetros le hicimos a Andorra. No es que tuviéramos diseccionado con exactitud un plan concreto, pero sí un objetivo planteado como era ascender el Pic de Casamanya. Por lo que teníamos entendido, en condiciones normales en cuanto a tiempo y al estado el terreno, tiene una dificultad media para los no iniciados en esto del montañismo (levanto la mano). Aunque el jueves en la Oficina de Turismo de Andorra la Vella nos habían prevenido diciendo que habiendo nieve no era tarea fácil y que más nos valía ir bien preparados, quisimos verlo por nosotros mismos e intentarlo en la medida de lo posible.
 
El Casamanya no es el pico más alto de Andorra (tiene 2740 metros frente a los 2942 del Coma Pedrosa), pero su situación geográfica es posiblemente la que mejores vistas regale en la cima, sobre todo cuando el cielo está despejado, condición que se daba a todas luces ese viernes. Ésta montaña se puede atacar desde varios sitios, pero lo más recomendable es hacerlo por el sendero que sale de la Coll d´Ordino (Coll es Puerto de montaña en catalán), que se encuentra en el punto medio de la alucinante carretera panorámica que une Canillo con Ordino. 
 
Según nos habíamos informado, para ascender a lo más alto de la montaña eran necesarias cerca de tres horas de subida y otras tres de bajada, por lo que muy probablemente si conseguíamos nuestro propósito nos iba a dar la hora de comer. Por eso mismo en una Gasolinera de Canillo compramos embutido, pan y suficiente agua para aguantar toda la mañana. Aunque total, después del fiasco y del fracaso no sé por qué tantos preparativos. Si hubiésemos sabido que finalmente no lo íbamos a subir...
La carretera que sale de Canillo a la Coll d´Ordino es una verdadera maravilla, aunque las palabras suelen quedarse siempre cortas para poder describir un lugar en que mires donde mires encuentras mil motivos que fotografiar. Más de dos y más de tres veces nos detuvimos con la cámara durante los cerca de 10 kilómetros que hay de trayecto hasta el inicio del sendero al Casamanya. La carretera asfaltada está en un estado impecable, y sus curvas cerradas con bastante pendiente son una delicia para los que nos gusta conducir.

 
 
En la Coll d´Ordino hay una pequeña señal de madera que indica la distancia que hay hasta la cima del Casamanya, pero es muy sencillo saltársela si uno no va muy atento. La Coll es la parte más alta de la carretera y uno se da cuenta que está allí porque se encuentra en una especie de explanada en la que no hay pendiente ni de subida ni de bajada. Es exactamente cuando se termina y empieza a descender (en sentido Ordino, si se fuera en dirección contraria sería el principio de la explanada) donde uno debe detener el vehículo y aparcar donde pueda. 
 
El sendero comienza por una ladera boscosa por la que hay que caminar algo más de 25 minutos. Y allí fue donde iniciamos nuestra marcha con ganas y con ilusión hasta que nos dimos cuenta que por las nevadas caídas en los últimos días el terreno no estaba en las mejores condiciones. Y sobre todo para Pablo, que en los primeros 50 metros ya había logrado calar su calzado deportivo (que era lo más inadecuado para subir una montaña). Había partes en las que el suelo era hielo puro, por lo que era complicadísimo caminar por allí. No queríamos ni imaginar cómo estaría todo después teniendo en cuenta que habría que defender unos 760 metros de desnivel. Quizá por no querernos complicar la vida demasiado, por inexpertos o incluso por vagos, decidimos llevar a cabo una retirada a tiempo y dejar para otra ocasión o viaje el ascenso al Casamanya. Es algo que lamento enormemente pero quizá por no haber logrado este objetivo pudimos descubrir otros rincones de Andorra con mucho más detenimiento.
 
Porque no tardamos en reaccionar para continuar nuestra vorágine, y tras disfrutar de la tranquilidad y de las vistas del Puerto de Montaña, tomamos la pequeña guía de Andorra (Guiarama, 2006) con la que estábamos documentándonos y preparamos un itinerario consistente en utilizar la Carretera General (CG 2) que tiene su final en Pas de la Casa, y por tanto, en la frontera con Francia. Entre medias nos detendríamos en diferentes puntos del ala este andorrano que no tienen desperdicio.
Apenas 1 kilómetro pasado Canillo se encuentra otra de esas iglesias románicas que merecen una visita: Sant Joan de Caselles. Su torre del campanario de 3 plantas respeta todos y cada uno de los cánones del estilo románico-lombardo característico de la zona. En el interior se conservan pinturas murales de la época, pero como me pasó con todos estos templos, no encontramos ni uno solo abierto, por lo que hubo que conformarse con admirar su fotogénica fachada.

 

La siguiente población de importancia es Soldeu (1825 m.), también conocido por sus pistas de esquí (Sector Soldeu-el Tarter), que a esas horas estaban a pleno rendimiento. Y seguía llegando gente porque la carretera iba bien surtida de vehículos haciendo lo imposible por acceder a las mismas, y por supuesto, encontrar aparcamiento, una difícil misión para todo el que se va a Andorra, sobre todo si no se quiere pagar por ello. Soldeu tiene menos de 200 habitantes, pero en un fin de semana o en período festivo esta cantidad puede multiplicarse por diez. Como curiosidad hay que decir que es el pueblo situado a mayor altura del país. Pero no por ello la carretera deja de subir más alto. Porque para llegar a Pas de la Casa hay que ascender nada más y nada menos que a 2408 metros por el Port d´Envalira (siempre que se quiera evitar el Túnel subterráneo, que por cierto, tiene peaje). La temperatura fue descendiendo a cada curva cerrada que completábamos y la nieve en la montaña estaba más firme que en ninguna parte de toda Andorra. Pas de la Casa (a 38 km. de Canillo) siempre ha sido una de las estaciones de esquí que más tardan en cerrar, y es comprensible cuando se ve desde lo alto del Port d´Envalira la zona este del Principado. A finales de marzo estaba completamente teñida de blanco y fue un regalo para nuestros ojos, y por supuesto para la cámara de fotos con la que hice lo posible por reflejar el maravilloso paisaje.

 

En Pas de la Casa, en la frontera con Francia, se ha desarrollado un complejo de ocio bastante grande. Se refleja en la multitud de hoteles, apartamentos, centros comerciales, restaurantes, que parecen haberse implantado por arte de magia en medio de una linde que en su día fue un lugar solitario y aislado. Fue en 1933 cuando se construyó la actual carretera que unía Andorra con Francia cuando comenzó a desarrollarse la zona, pero ni los más locos se imaginarían lo que hay montado allí ahora.
No me gustan para nada esos complejos residenciales que se cargan el medio ambiente y que privan de la paz y tranquilidad que uno busca en la montaña. Turismo ecológico, desarrollo sostenible...son conceptos que no deberían olvidarse.
 
 
 
Y estando apenas a 1 km de Francia, ¿cómo resistirse a no hacer una breve incursión al país galo? Después de pasar la aduana andorrana y francesa (bastante más relajadas que las de la frontera española) hicimos entrada a tierras pertenecientes al Departamento de los Pirineos Orientales y a la región histórica del Languedoc-Roussillon donde además del francés coexisten el occitano y el catalán.